Amante errante
Amante errante, sueños que divagan en la silente madrugada, unas manos que besan el arte de las ideas, un camino sin sentido que la lleva a ningún lado una y otra vez, una resaca de olvido que la obliga a resucitar cada nuevo amanecer.
Recuerdos de eso que pudo ser y no fue, anhelos de lo que es y no será. Amante errante al filo del abismo ha estado sentada, cambiando beso por beso en espera de algo mejor.
Amante errante insiste en seguir soñando sueños ya soñados, busca batallas ya perdidas, trata de salvar guerras que no volverán, días que fueron y están demasiado muertos para regresar.
Amante errante apuesta al arte como pasión, entrega sus días al “ser o no ser” abriga la esperanza de ir danzando de papel en papel, de vida en vida, robando sonrisas a un público fiel, interpretando historias prohibidas.
Amante errante sueña con volver a ser lo que jamás fue, con seguir siendo lo que un día será, va caminando en busca de dejar una huella con sabor a diferencia, escribiendo a fuego en el corazón quimeras que se niegan a hacerse realidad.
En el silencio cortante de la madrugada, amante errante, colgada del tic tac del reloj que marca sus pasos, espera la llegada de un nuevo personaje, de otro amor disfrazado de actuación, de otra historia, de un nuevo sol.
Por: Esther Liz. Luces, cámara y acción. © 2010

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